Cuando hoy un avión comercial despega de San Salvador rumbo a Miami, su posición se conoce con precisión de metros gracias al GPS. Pero en 1961 ese lujo no existía: no había satélites de navegación, los sistemas de radio terrestres dejaban de ser útiles sobre el océano y ninguna computadora digital de la época era lo suficientemente pequeña y robusta como para volar en un bombardero. Para resolver